NOSOTROS

Somos una empresa sostenida y gestionada por sus propios trabajadores: jóvenes profesionales de la comunicación que decidimos crearla para aunar nuestros conocimientos, crecer juntos y ofrecer un servicio tan dinámico como eficiente a quienes buscan posicionar su proyecto, institución o marca en la sociedad.Contamos con herramientas gráficas, periodísticas, audiovisuales y publicitarias para llevar cada proyecto a su objetivo, codo a codo y al servicio del cliente, que no es si no la otra parte fundamental de nuestro negocio. Detrás de la propuesta de Coopar Comunicación, late en cada uno de sus integrantes un espíritu emprendedor que garantiza un esfuerzo permanente por la satisfacción del trabajo bien hecho. Es lo que permite, en definitiva, el desarrollo de la empresa propia.

PERTENENCIA
Somos una de las más de 24 mil cooperativas que existen en la Argentina, donde generamos -entre todas- unos 200 mil puestos de trabajo.

Estamos integradas a la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina (Fecootra), a la Red Gráfica Cooperativa, a la Federación de Entidades de la Economía Solidaria Administradoras de Microcréditos (Fedesam) y a la Federación Argentina de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina (Fadiccra).

Participamos a través de estas instituciones en las confederaciones cooperativa de la República Argentina (Cooperar) y Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT).

La economía solidaria a nivel nacional y regional viene creciendo a medida que sus espacios representativos confluyen en una visión y acción común, de la cual somos parte.

En nuestra ciudad de Buenos Aires, apostamos al desarrollo sectorial y a la generación de oportunidades para el resto de la comunidad, sobre todo aquellos más necesitados, a partir de impulsar la seccional local de la Fecootra.

EL ASOCIATIVISMO
Somos mil millones de personas en el mundo. Generamos un producto semejante a la séptima economía del mundo. En Argentina, más de 20 mil cooperativas y mutuales vinculan a unas 4 millones de familias. Desde hace más de un siglo y medio, damos soluciones a las necesidades de los pueblos mediante la autogestión de los servicios públicos, la producción agropecuaria, la industria, la salud y el turismo, entre otros aspectos. Pero eso no es lo más importante.

Sino cómo lo hacemos.

El asociativismo toma como punto de partida a las personas, no al capital, y estructura empresas democráticas donde la propia gente que la lleva a cabo es la que decide equitativamente su rumbo así como disfruta sin exclusiones de los frutos de su labor.

Hoy, cuando la sociedad de mercado aplasta con cada vez más impiedad a las comunidades y a su medio ambiente, cuando la economía “libre” sujeta más que nunca a las personas a una lógica salvajemente competitiva y excluyente, el asociativismo es una fuente de esperanza a través del trabajo autogestionado, el consumo responsable, la comunicación comunitaria, el hábitat solidario… entre muchas otras formas de organización que no contestan a las crisis, a la pobreza y a todos los demás desastres naturales y sociales que vertiginosamente se precipitan sobre el mundo, con parches funcionales a este sistema de relaciones, ni tampoco con dogmáticas promesas revolucionarias.

Lo hace desde la misma confraternidad material y espiritual que lleva a los pueblos a buscar su propia respuesta cuando la lógica del lucro y la competencia encuentra su propio límite. Con participación de todos, con la solidaridad como bandera, con el trabajo como práctica superadora de todos los días, estamos construyendo la organización de un movimiento que piensa y practica otra economía y, animándose cada vez más a discutir de igual a igual con el Estado y otras instituciones representativas de la sociedad, también presenta otra política, basada en aquellas premisas. Por eso decimos que el asociativismo no habla de revolución, la hace.